Relatos escatológicos

enero 30, 2011

Un amigo me ha enviado esta historia, por lo visto basada en hechos reales. Para preservar la identidad del sujeto, se han obviado datos reveladores.

Prestad atención a esta historia (con sus dibujicos y todo). Eso sí, leed sólo en caso de que no estéis comiendo:

Hace un tiempo tuve la experiencia más embarazosa de toda mi vida. Nunca se la he contado a nadie y no sé mu bien por qué quiero ahora compartirla con vosotros, supongo que ya ha pasado el tiempo suficiente. Es una historia un poco larga, pero intentaré resumirla lo mejor posible.

Bueno, la cuestión es que estando en época de exámenes, pasaba bastante tiempo estudiando en la biblioteca de la universidad. Como en todas las buenas historias, hay una chica (de las pocas que hay en la escuela), simpática y agradable con la que tengo una buena amistad con ganas de algo más. Cuando ya estaba cansado de mirar a los apuntes le dije de ir tomar algo en la cantina. Nos pasamos un buen rato hablando de chorradas, de que si tal, cual, jiji, jaja… se pasa el tiempo y como no vamos a estudiar más por la hora que se ha hecho, pues me dice de ir a su piso a cenar algo con su compañera que va a cocinar macarrones porque viene su novio y siempre suele hacer grandes cantidades; a lo cual accedo con gusto.

En ese momento me estaba entrando ganas de cagar, pero preferí apretar un poco y cagar en el piso antes que hacerlo en los baños de la escuela y acabar con el buen ambiente. La cuestión es que vamos a su casa y comemos los 4 (ella, su compañera, el novio de su compañera y yo). Los macarrones estaban bastante buenos, la verdad.

Por aquello de la situación, se me había olvidado completamente el mojón que llevaba incubando… y en ese momento de relax después de comer, me entraron unas ganas increíbles de cagar, ya no podía aguantar más el mojón. Estaba a punto de cagarme por la pata pa’bajo, y sudores fríos recorrían mi espalda…iba a dejarle apestando el baño a la pobre chica. Y lo peor de todo, con el topo a punto de salir de su madriguera, por los esfuerzos de mantenerlo, estaba empezando a empalmarme. Así que me dirigí al baño intentando mantener la compostura…

Me bajo los pantalones y me encuentro con un dilema: ¿Qué hago primero, cago o meo? Y encima estoy empalmado, me cago en la puta!!

Me inclino sobre la taza, haciendo fuerza hacia abajo sobre mi pene… pero en el momento en que empiezo a mear se ve que afloja el esfínter y noto como empieza a salir el churro a la vez que meo…

Pongo el culo rápidamente en el wáter, sujetando la picha con ambas manos para intentar dirigir el chorro hacia la taza…sin darme cuenta de que estaba cagando fuera de la taza!!

Es entonces volví a apretar todo lo que pude intento aguantar y que todo se quedara dentro para pensar un poco y ver qué coño se supone que tengo que hacer!? O le meo el suelo o se lo cago?!

Pero entonces, me llega la inspiración divina y vi la salvación… la ducha!!

Me meto en la bañera y me dejo ir a lo Mercedes Milá, pensando que allí sería fácil deshacerme de las pruebas y limpiar el estropicio sin problema.

Craso error…!! Aquello no se disolvía!! Ni con agua caliente!! Los trozos de mierda no querían desaparecer!! Y de pronto Zas!! Tocan a la puerta!! Me quedé blanco, mi nivel de ansiedad se disparó, y una voz dice:

– ¿Qué estás haciendo? ¿Te estás duchando?” – era ella!

Segundos que se hacen eternos… qué se suponía que tenía que decir?!

– …Ehmmm…bueno…sí….  – respondo yo.

– Oye, no sé qué te has pensado, pero no vamos a follar, eh? – contesta ella.

Tenía nublada la mente pensando cómo iba a conseguir limpiar y salir de allí… así que no se me ocurrió otra cosa que responder:

-Pues pensaba que me habías traído para eso.

Justo después escuché en mi cabeza una voz que dijo algo como: “Bien Ángel bien… ya no puedes joderlo más…”

Por lo visto el comentario no le hizo demasiada gracia y tal vez pensó que yo era algún tipo de pervertido o que estaba haciendo allí dentro cosas raras y empezó a pedir que abriese la puerta.

-Voy a entrar, así que tapate lo que te tengas que tapar.

Le rogué que no lo hiciera (empecé a asumir que aquello no tenía arreglo), que no era buena idea… pero no hizo caso. Abrió la puerta con cuidado y, al ver aquel espectáculo, se quedó completamente parada y se llevó rápidamente la mano a la boca. El wáter, el suelo, la bañera… restregones por todas partes. Y en el centro de toda aquella estampa, yo, completamente desnudo e inmóvil, con el culo cagado. No sé cuanto duró aquello, pero se me hizo eterno. No dijo nada sencillamente se dio media vuelta y cerró la puerta.

Seguí a lo mío tratando de limpiar todo aquello, recogiendo los pegotes con papel higiénico, tirándolos luego al WC, entonces me percaté de lo mal que olía aquello.

Con un sentimiento de culpa y de vergüenza terrible, tiré de la cadena y… estaba claro que ese no era mi mejor día. Aquello no podía tragar tal cantidad de papel y no hacía más que devolverlo, lo último fue cuando el agua que no tenía por donde salir empezó a rebosar.

En aquel momento mi ansiedad se transformó en cabreo, y como estaba tan harto de toda aquella historia cogí mis cosas y salí por patas, dejando todo el pastizal del wáter atrancado.

ACOJONANTE

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5 comentarios to “Relatos escatológicos”

  1. bea said

    Muy fuerte!Vaya tela de historia y lo mejor es la mención a Mercedes Milá. Que sólo hay que mirar cuando el topo se baña y se queda impermeable.

  2. Hernesto said

    Como continuo la amistad de tu amigo con la chica luego de ese pequeno incidente? Que fue lo que se dijeron despues? ESA ES OTRA BUENA HISTORIA MEN!!!

  3. […] El texto original proviene de aquí. […]

  4. hintursul said

    Buenas! He usado tu historia para mi blog. Espero que disfrutes lo que he hecho con ella 😀
    http://traduccionesparanodormir.wordpress.com/2013/12/30/el-cagar-si-ocupa-lugar/

  5. sinclair said

    Jajaja es increible. Que pequeño es el mundo.
    Esta historia, bastante vieja puesto que la publique por primera vez en un blog en 2001, y que luego la tomaron blogs como manikomio y imnsonialocura. Es una historia real, aunque algo exagerada. Lo cierto es que el protagonista de esta historia termino abndonando la materia de la uni en la que tenia como compañera a la dueña del piso.
    Nunca mas volvio a hablarle. No se que habra pasao pero seguramente hoy hay en algun lugar en valladolid un medico que alguna vez salio corriendo dejando un baño completamente cagado.

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