Parte de mi vida

noviembre 28, 2010

El viernes fui a la Universidad de Alicante a graduarme. Como tenía que zanjar unos asuntillos con las cuentas de los bancos que tenía, fui un poco antes. Acabaron mandándome al centro de San Vicente para poder cancelar la cuenta.

Cuando terminé, pensé en bajar andando a la uni, y darme una vuelta por el pueblo, ya que me habían contado que ha cambiado bastante. Es cierto, no es el mismo San Vicente que dejé allá por el año 2006. A medida que iba paseando, me daba cuenta que probablemente fuera la última vez en mi vida que pasearía por sus calles. Embargado por un sentimiento de melancolía a medida que bajaba por la calle principal, fui pasando por cada uno de los sitios que han sido importantes para mí en todo el tiempo que he estado allí. Desde los pisos en los que he vivido, hasta la autoescuela donde me saqué el permiso de conducir. Determinados sitios que fueron despertando en mi cabeza numerosas anécdotas: charlas con los amigos en un balcón, copas de Europa vividas en el Paral.lel, un primer beso, las horas que nos pasábamos imprimiendo en el Picking Pack, ….demasiadas cosas que ahora ni recuerdo, pero que en ese momento se amontonaban en mi cabeza, como si hubieran pasado hace dos días.

Una vez había terminado este tour turístico-sentimental, sentía que una parte de mi vida se escapaba. Una parte que, para bien o para mal, ya nunca volverá. Terminé la carrera en febrero, pero ésta era la primera vez que me daba cuenta realmente de que la vida como universitario ya había acabado.

Mirando todas esas anécdotas que me venían, pensé:

“Pues oye, la verdad es que no ha estado tan mal esto”.

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5 comentarios to “Parte de mi vida”

  1. Había cosas que podían haber sido… muchoooo mejor, no era necesario que fuesen tan chungas.

    Los pulmones no los volverás a tener nunca tan llenos de cemento. Gracias por escribir cosillas, bosé.

  2. ayO said

    El otro día, Bea y yo fuimos a comer al Kebap de la parada del autobús justo en el cruce grande después del mercadona, y la verdad que cuando estás ahí te embarga un sentimiento de vacío que te apena. Para bien o para mal son muchas historias, a mi me viene a la canbeza cada vez que termináis cada uno de vosotros. Son pequeños avisos de que la vida sigue y no siempre de la misma manera.
    Luis, y lo del cemento es verdad, ya hasta dejáis de hacer obras y direcciones de obra para no tener que tragar polvo de cementeo, si es que lo tenéis todo calculao.

  3. Cal.los said

    Pues sí, tío, se hace super raro.
    La verdad que tengo ya ganas de que termines, joputa, que es difícil verte

  4. Frantxu said

    Ese mismo sentimiento me llena a mi cuando vuelvo a Granada…exactamento lo mismo. Pisos en los que he vivido, lugares donde salia a beber…la última vez que fui me dije a mi mismo que no volvería, porque cada vez que voy se me encoje el corazón.

    Por ahí dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, lo dudo, pero visitas a estos sitios te hacen dudar.

    Un salduo MOUrote

  5. Bea said

    Lo mejor de mirar las cosas desde la distancia es que sólo recuerdas los buenos momentos. Yo echo muchísimas cosas de menos y eso que aún seguimos yendo. Me falta personal por allí dando guerra. Habrán sido mucho años pero han merecido la pena porque nos llevamos a gente que de otra manera hubiese pasado de largo al terminar.

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