El lechero

marzo 20, 2008

Un viejo vendedor de leche repartía el preciado líquido a bordo de un carro del que tiraba rutinariamente un viejo caballo de andar cansino. El lechero era ávaro, ambicioso y un poco estúpido.

Una tarde, mientras cargaba en el mismo carro una pequeña montaña de alfalfa, empezó a pensar en todo el dinero que ahorraría si su caballo no se comiera un montón de pienso como ése cada mes.

Recordó que alguna vez el médico del pueblo le había aconsejado a su vecino que dejara de fumar. Cuando el paciente se quejó diciendo que le resultaba imposible combatir el vicio, el profesional había aconsejado un método de desacondicionamiento. El vecino debía imponerse encender un cigarrillo menos cada día, hasta perder el vicio. Con paciencia y constancia se acostumbraría a dejarlo y aprendería al cabo de unos meses a vivir sin fumar.

El lechero creyó que era una excelente idea utilizar los avances de la ciencia al servicio de su negocio, y decidió entrenar poco a poco al animal para que aprendiera a vivir sin comer.

A partir de ese día el lechero le dio al caballo, cada día, diez gramos menos de alimento que el día anterior. Había calculado que en un año, si se mantenía firme, el animal se volvería el compañero perfecto para su trabajo. Un colaborador sin coste.

Un día, por las calles del pueblo se escuchó el rezongo del lechero que hacía si recorrido tirando él mismo de su carro con gran esfuerzo.

-¿Y el caballo? – preguntaron sus clientes.

– Un estúpido – dijo el hombre, yo le estaba ensañando a vivir sin comer….y justamente ahora que había aprendido….¡SE HA MUERTO!

Sacado de Cuenta Conmigo, de Jorge Bucay

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2 comentarios to “El lechero”

  1. Umm.. Queda claro el mensaje.
    Es imposible vivir sin hierba… Así que ya sabéis amiguitos… ir en busca de buena hierba para poder trabajar bien.

  2. ayO said

    Tío, el siguiente paso para convertirse en un producto de la psicodelia actual es leer los libros de Bucay. Te recomiendo un introspectiva de tu subsconsciente afinándola con tus recuerdos del pasado o en su defecto con aquellos recuerdos que subleven tu cambio radical sufrido en la adolescencia por ese desenfreno del cambio y la rebeldía. En resumen, si te aburres o te encuentras mal, te das un par de pajas y a dormir agustico.

    P.D: disfrutad del bando que yo disfrutaré de la playa y el sol. Borrachos!!!

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